Cada cuatro años toca.Suena el teléfono o llega un email con una amable invitación a una reunión para venderte la piel del oso antes de cazarlo.Si hay algo que me sigue tocando los cojones es que me tomen por idiota.
Cada cuatro años toca.
Suena el teléfono o llega un email con una amable invitación a una reunión para venderte la piel del oso antes de cazarlo.
Si hay algo que me sigue tocando los cojones es que me tomen por idiota.